75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández

Esta semana se cumplía el 75 aniversario de la muerte de uno de los grandes de la literatura española. Nacido en Orihuela pero madrileño de adopción, debido a los largos períodos que pasó en nuestra ciudad, Miguel Hernández es sin duda una figura relevante del siglo XX.

Gran parte de su producción literaria se centra en la época de la guerra civil. Republicano convencido, dedicó gran parte de su obra a denunciar las injusticias sociales en un tiempo en el que todos, tanto los de un lado como los del otro cometieron atrocidades. Sus ideas le llevaron a la cárcel y desde allí continuó con su labor creadora, utilizando sus poesías como una manera de expresar los sentimientos y vivencias de aquella época tan oscura. Más que en la parte política se centra en la parte más humana. La denuncia social está presente en algunos de sus poemas más conocidos, como son Cancionero de ausencias o Las nanas de la cebolla, dedicadas a su hijo.

Miguel Hernández murió en la cárcel en 1942, a los 31 años de edad. Dejó un gran vacío en las en el corazón de muchos de los que habían leído esos versos que le hacen grande, como poeta y sobre todo como hombre. Es admirable pesar que una persona tan joven pudiera imprimir tanta fuerza a sus versos y dejar para generaciones futuras retazos de la historia hechos arte.

Hoy su obra es conocida en todo el mundo. Desde aquí me gustaría rendirle un sincero homenaje, pienso que él se sentiría muy orgulloso de saber que sus versos aún remueven las conciencias de aquellos que tienen el privilegio de leerlos.

Aquí dejo un fragmento de uno de sus poemas:

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

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