Madrid, Madrid, Madrid

En días como hoy me siento orgullosa de ser una verdadera madrileña de varias generaciones. Madrid se ha convertido en un crisol de razas y culturas, en el que ya es muy difícil encontrar personas que realmente hayan nacido y se hayan criado en la ciudad, por eso en días como hoy los madrileños autóctonos nos merecemos un pequeño homenaje. Siempre se ha dicho que Madrid es una ciudad cosmopolita en la que todos tienen su sitio, bien pues entre toda esa diversidad también es agradable saber que podemos encontrar a los «verdaderos madrileños». Al igual que en cada lugar se aprecia lo típico y lo autóctono, hoy en Madrid deberíamos fijar nuestra mirada en lo madrileño, que no solo son las rosquillas del santo o el cocido, sino también aquellos (ya pocos) que además de vivir en la ciudad hemos nacido en ella y la llevamos en el alma.

En el siglo pasado, la gente de los pueblos y de otros lugares de España venía a Madrid en busca de trabajo y unas condiciones de vida mejores. Hoy en día la gente viene desde el extranjero para buscar en Madrid lo que la ciudad ofrece, un lugar para todos en el que cada uno puede encontrar su sitio. Al ser una ciudad tan abierta, Madrid es a la vez de todos y de nadie, bueno no del todo ya que algunos la sentimos aún como nuestra.

Al ser ya pocos los que realmente queremos a esta ciudad, su bienestar ha pasado a ser quizá un asunto menor. Parece que nadie se preocupa porque esté limpia y cuidada y que luzca en todo su esplendor. Madrid se ha convertido solo en el lugar de residencia y trabajo para muchos, solo un medio para conseguir un fin, y por eso no la cuidan como debieran. Por otro lado, es una pena que los poderes públicos solo se preocupen por la cara que da Madrid al exterior con sus anchas aceras y sus innumerables carriles bici. Sin embargo, parece que nadie se preocupa por la verdadera situación de la ciudad, la limpieza de sus calles, el pavimentado de sus aceras o el cuidado de sus parques y jardines. Lo cierto es que todos, tanto madrileños «de cuna» como de adopción deberíamos apreciar un poco más la gran ciudad en la que vivimos y cuidarla un poco mejor para poder seguir disfrutando de ella.

Desde aquí quisiera reivindicar el sentimiento de pertenencia a esta bella ciudad que vive hoy su día grande y hacer un llamamiento para que todos pongamos nuestro granito de arena para darle a MADRID el trato que merece.

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