Un monumento muy castizo

En la esquina de la calle Luchana con la calle Francisco de Rojas, en pleno barrio de Chamberí, tras unos árboles y en una plaza sin nombrechisperos foto 1, se levanta una de las  estatuas más castizas y desconocidas de Madrid.

Se trata de un monumento a los chisperos, que es como se denominaba en el lenguaje castizo a los madrileños. Esta denominación se debía en un principio a la ocupación de estas gentes, que eran en su mayoría herreros, «chisperos» alude a las chispas que salían de sus fraguas. Además los chisperos tenían una forma de ser característica: altaneros en las verbenas, aficionados a los toros, valientes en la contienda y lanzados en las conquistas amorosas.

Se trata de una obra de Lorenzo Coullaut Valera. La escultura está formada por dos parejas típicas del Madrid del S. XVIII y XIX. Adosados al pedestal se encuentran los bustos de Ramón de la Cruz,  Ricardo de la Vega, Federico Chueca y Francisco Barbieri que representan la importancia de los sainetes para mostrar los usos y costumbres del pueblo madrileño. Los bajorrelieves representan escenas típicas de la vida madrileña.

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